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Fotografía: Archivo Somos Más

NOHORA CRUZ-FUNDACIÓN VIDA NUEVA

 

Desde hace diez años Nohora Cruz dirige la Fundación Vida Nueva, organización que brinda oportunidades de desarrollo integral a la mujer prostituida y a su familia. Norita, como es conocida en la Fundación, siempre se ha caracterizado por su ferviente labor en pro de aquellos que lo necesitan. Su fe y su compromiso social la llevaron a ayudar muchas prostitutas que ven en ella a una amiga incondicional.

Norita trabajó como profesora del Colegio Refous durante 17 años y además estudió Comunicación social en la Universidad Los Libertadores. Siempre sintió que estaba destinada para ayudar a los más necesitados y por eso se involucró en diversas instituciones sociales; hasta que la vida le exigió tener una fundación que ayudara a miles de mujeres que ahora tienen una vida nueva y se han convertido en el motivo de sus mayores alegrías y satisfacciones.

 

CSM: ¿Cuáles fueron las motivaciones que te llevaron a crear la fundación?

NC: En el año 94 tomé la decisión de retirarme del Refous con un desprendimiento de dolor, de corazón y de alma; pues era mi familia y desprenderme de todas mis costumbres, de todos mis hábitos anteriores. Yo a esa partecita de mi vida la tomo como un rompimiento de la cajita de cristal en la que estaba. Al salir tuve conocimiento de realidades que uno jamás se imagina, pues en el Refous eran los problemas de los niños, las necesidades económicas de las familias, los problemas académicos. Al salir comencé a conocer las problemáticas y el dolor de cada una de ellas (prostitutas) fue bien impactante en mi vida. Además lo tomé con mucha fuerza; yo vivía de 8:00 a 12:00 de la noche trabajando por ellas, oyéndolas, abrazándolas, consintiéndoles, escuchando sus historias, pasando la vida sin que me importara el tiempo, ni el espacio, en un enamoramiento de mi misión muy tenaz.

La creación de la fundación se dio porque siempre tuve mucha acogida entre ellas. Desde la primera vez que las conocí tuve un impacto y un enamoramiento por la misión. Desde que tuve contacto directo supe que era lo mío, siempre sentí en la necesidad de no defraudarlas. Luego me encontraba con ellas en la calle, iba a los lugares donde ellas trabajaban.. yo decía esas mujeres no pueden quedar solas.

Mi hermanito, que estudiaba derecho, me ayudó a legalizar la fundación en 1995. Al principio empecé a trabajar en un edificio abandonado en la 34 en el que nos dieron en arriendo dos apartamentos. Me llevé a la gordita, la primera mujer beneficiada, a que viviera con su esposo y sus hijos, otra beneficiaria empezó como mi secretaria y yo. Para sostenernos teníamos unas amigas que conseguían un aporte entre ellas para pagarnos un sueldo y así comenzamos. Empezamos a trabajar y Dios me empezó a iluminar y a iluminar para hacer cosas que hacen lo que hoy es la Fundación Vida Nueva.

 

CSM: ¿Actualmente, cuáles son los principales proyectos que tiene la Fundación?

NC: Nosotros sabemos que todos los seres humanos están conformados por cuerpo alma y espíritu. Y en esas tres dimensiones del hombre es donde nosotros queremos trabajar. Buscamos que las mujeres dejen de ejercer la prostitución. Aunque siempre tenemos el lema de que el trabajo dignifica al hombre; pero la prostitución no dignifica en nada a la mujer, la mujer prostituta no solamente vende su cuerpo, sino que vive historias demasiado difíciles, vive historias demasiado duras. Y pueda que una de las cosas más fáciles sea dejar una esquina y no trabajar y no seguir vendiendo su cuerpo; lo más difícil es asumir todo el dolor que queda en su corazón. Eso es lo que muchas veces las ata para siempre a no salir de allí.

 

Nosotros hacemos procesos bien significativos de limpieza de corazón. Definitivamente esto sin Dios no se puede, solo Dios es el que transforma; El es el que es capaz de sanar tanta herida profunda.

 

CSM: ¿Cómo ayudan a las familias de las mujeres con las que trabajan?

NC: La prostitución y todo esto son cadenas, que se repiten de hijos a otros hijos. Tenemos familias de tres generaciones que ejercen la prostitución. Entonces, trabajamos mucho con los hijos en prevención y apoyamos mucho la educación y la parte espiritual que es bien importante; tenemos capacitación pre y post sacramental, visitas y acompañamientos de muchos sacerdotes, de gente de oración. Además, un programa de educación para niños hasta segundo de primaria, hijos de ellas que no han tenido ningún tipo de escolaridad. Apoyamos también el colegio de los niños en educación primaria, secundaria y universidad.

 

Actualmente, tenemos cuatro muchachos en la universidad, uno está estudiando administración de empresas, otro economía, otra periodismo. Pensamos que es como enseñar a pescar, la verdad es que uno puede calmar el hambre del día pero problema sigue, entonces buscamos como dar cosas más eficientes que son para siempre; como enseñarlos a defenderse en la vida con trabajos dignos, honrados. Porque ellas mismas se dan cuenta que la plata conseguida de una mala manera nunca rinde y nunca se ve.

También, brindamos talleres de capacitación para las mujeres. Estamos en un programa de creación de empresas para ser generadores de empleo. Tenemos un programa que se llama “Techo para Colombia” que es la erradicación de tugurios y dentro de esa misma área de construcción tenemos la consecución de vivienda de interés social para las mujeres que terminan su proceso. Contamos con una casa hogar donde se hospedan 17 mujeres con sus hijos y ellos gozan de todo lo que es un hogar, no solamente el alojamiento, la comida sino la formación, la capacitación, y también la motivación para que de una vez salgan de allí, que salgan como familias que le sirven al país.

Hacemos mucho trabajo de concientización en colegios y universidades. No solamente para que no caigan en el mundo de la prostitución y la drogadicción; sino para que también se despierte la sensibilidad y la responsabilidad para que por lo menos que dejen de ser indiferentes. En nuestro trabajo nosotros parecemos un reloj despertador, a donde quiera que nos llevan vamos invitando a despertar a otras realidades; pues nadie tiene que estar ajeno a esto, sino que todos tenemos el deber de poner un granito de arena.

Otra de nuestras metas es que la mujer tenga la oportunidad de estar orientada en todos los aspectos; darle sus herramientas para que pueda defenderse en una vida distinta una vez salgan de acá de fundación.

 

CSM: ¿Cuál es el mayor impacto que han logrado con la fundación?

NC: El mayor impacto que hemos logrado es la acogida de los programas entre ellas, la credibilidad que tenemos ante ellas, el cariño, el impacto más tenaz es el que ellas sientan que hay un hogar donde puedan llegar y ser amadas, en donde pueden encontrar que hay una oportunidad y que es una oportunidad sin juicio. Acá no se les está tachando su actuar sino que más bien es un acompañamiento y un compartir de vida. Nosotros hemos creado comunidad en donde tenemos muchos lazos de afecto.

 

CSM: ¿Qué es lo más importante que ha aprendido con su labor ?

NC: He aprendido a no juzgar. Nosotras entre mujeres somos más duras,en cuanto a nuestro mismo genero. Y aprendí a no juzgar porque cada ser humano tiene una historia y de esa historia depende su presente.

Uno en este trabajo también empieza un proceso de mejoramiento;  yo aprendí con ellas es que todos estamos en necesidad de rehabilitación pues pensamos que estamos muy bien pero a veces se nos olvida que somos egoístas, chismosos, indiferentes, irresponsables.

Entonces, uno aprende a entender que ellas se están rehabilitando para dejar la prostitución; pero que uno también se está rehabilitando con ellas en el egoísmo, la indiferencia, en todas esas pajitas que hay en el corazón de uno que son como sucias. Aprendí que todos tenemos la necesidad de compartir con otros distintos a uno, que los ricos tienen pobreza y que los pobres tienen riqueza y que cuando se unen esas dos realidades se hace algo bien bonito. Porque el que viene a ayudar acá me he dado cuenta que sale muy ayudado por la experiencia vivida.

Aprendí a sentir el dolor de la mujer en sí, a ser mamá sin ser mamá de vientre (...) Aprendí también de mi propio sufrimiento, cuando hace dos años yo tuve cáncer y recibí el cariño, el apoyo, las oraciones de parte de cada una de ellas, aprendí que cuando uno da a uno le devuelven mucho más que recompensas.

Aprendí que todo lo que uno se propone lo puede lograr...a entender que uno puede hacer grandes cosas teniendo en cuenta las pequeñas cosas. (...)

 

CSM ¿Cuáles son las organizaciones aliadas de los proyectos?

NC: Nosotros tenemos amigos que nos han apoyado en procesos importantes como Bellsouth; Aseguradora Solidaria, que es una empresa que nos ha colaborado mucho; El Instituto del Bienestar Familiar nos ha ayudado con almuerzos escolares para los niños, la Arquidiócesis de Bogotá; nosotros casi todas las dependencias han sido en comodato entregadas por Monseñor Pedro Rubiano; la iglesia es un patrocinador bien importante.

Tenemos convenios con la Fundación San Antonio, la más antigua de la Arquidiócesis de Bogotá, con 110 años. También trabajamos con Colmotores. Trabajamos con Bienestar Social y con fundaciones que también trabajan en prostitución, de una forma u otra nos ayudamos aunque hay grado de celos que es lo que a veces evita hacer trabajos comunes y no gastar tanta energía. Hemos tratado de organizar redes. De nuestra organización también han nacido varias fundaciones; nació una que se llama Procrear, otra que todavía apoyamos económicamente que trabaja con niños en Patio Bonito y del programa de “Techo para Colombia” algunos jóvenes crearon otras dos.

 

CSM: ¿Cuáles son los mayores problemas de las organizaciones sociales en Colombia?

NC: Uno de los problemas son los celos, la situación económica. Yo, por lo menos, no sé buscar plata y la que busco es con el sudor de mi frente y con mucho trabajo porque además cuido que todo sea transparente, que todo lo que se haga acá sea desde la honestidad, y que así sea poquito que sea con el esfuerzo y el trabajo de uno. La falta de recursos económicos es una de las cosas más duras para poder cumplir con los objetivos de la fundación.

 

CSM:¿Cuál es la principal fuente económica de la fundación?

NC: La principal fuente está en las donaciones; aunque estamos en el proceso de volvernos autosuficientes; no solamente depender de proyecto y de donación sino de crear empresas que hagan la fundación autosostenible por si misma. Estamos trabajando con Carolina Cruz en la realización de collares; las mujeres de acá son las que hacen los collares de la marca Carolina Cruz. Queremos montar como cinco empresas: una panadería, una de lanas, de tejidos, de medias, que también ya se está haciendo y ellas también ya están devengando por exportación y queremos buscar otras empresas que nos ayuden a mantener. También motivarlas a ellas a que tengan su propio negocio; por ejemplo tenemos un proyecto bien importante que son los salones de belleza.

 

CSM:¿Cómo se puede vincular una persona a la Fundación?

NC: No es sino querer, que a la persona le guste el cuento, que despierte todo el sentido de pertenencia y que se arriesgue a vivir una experiencia de amor; porque esto no es fácil y no todo el mundo tiene el talento y la paciencia de vivir en ambientes difíciles con experiencias tan duras. Tenemos un programa de voluntariado para todas las edades; aunque el de Techo para Colombia es sólo para jóvenes; ya que es un proyecto que necesita mucho impulso, necesita muchísima creatividad y visibilidad; es en definitiva una acción de jóvenes.

 

CSM: ¿Tienen algún programa de voluntariado?

NC: En estos momentos estamos con un grupo de la Salle, pero las puertas de la fundación están abiertas para todos los que quieran venir a integrarse a este proyecto. Acá son los jóvenes lo que lo hacen todo; hay una dirección por parte de la fundación, pero son ellos los que están en la apertura de crear sus propios medios de comunicación para mover el proyecto,  los encargados de vendernos en universidades y en empresas;, de organizar el voluntariado de jóvenes. Necesitamos un grupo de lideres universitarios muy tenaces.

Hemos construido 140 viviendas, dentro de esos grupos de voluntarios también hay quienes construyen. Son los jóvenes que van a los barrios a construir casas prefabricadas (soluciones rápidas de vivienda). Con este proyecto queremos trascender a otros países. Yo lo traje de Chile, hoy estamos en Bogotá y en Cali pero queremos hacerlo extensivo a todas las ciudades.

 

CSM: ¿Cómo cree que el portal www.somosmas.org puede ayudar a la Fundación?

NC: Uno siempre piensa que las ayudas son sólo aquellas visibles como la participación presencial de los voluntarios o las donaciones; pero yo pienso que hay ayudas más eficaces como el portal, que permite tener la oportunidad de divulgar lo que uno hace en un medio que ven muchas personas. Al darnos a conocer podemos encontrar gente que nos siga ayudando.

 

CSM: ¿Con qué sueña Norita Cruz?

NC: Yo sueño con un colegio de la fundación. Ya comenzamos con uno en el que tenemos profesores muy capacitados y ya llevamos siete años. Sueño con un colegio con una educación digna para los pobres. Sueño con ciudadelas, para acompañar a esa familias a vivir dignamente y enseñar que la pobreza no es sinónimo de miseria. Sueño con una ciudadela donde haya colegios, donde podamos construir comunidades dignas de representar lo lindo que tienen ellas, rescatar todo lo bueno que tiene esta población. Sueño con muchas empresas para las mujeres y ante todo sueño que toda mujer que llegue acá deje la prostitución y se de la oportunidad de tener una vida nueva.

 


Josebe Zaldumbide Roselli-Alianza por la Juventud

Pilar Ibañez y Miguel RIveros - Fundación Mi Sueño es Colombia

Marta Eugenia Segura - KidSave Colombia

John Alexander Galindo Vega - CINAT

Nora Navas - Fundación CineCultura

Elisabeth Desmazes - Fundación Tíabambi Colseguros

Nicolás Hernández - Corporación Ocasa

Johanna Castañeda Fundación Granahorrar

Carlos Cortés- Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP)

Patricia Ortiz Noguera - Fundea Colombia

Luz Mila Puentes - Fundación Vida por amor a ellos

Marcela Sánchez - Colombia Diversa

Adriana Giraldo – Fundación Ana Restrepo del Corral

Oscar Peñuela - Fundación Sol Púrpura

Olga Lucía Gómez - Fundación País Libre

Gabriel Borrás - Fundación Hope Worlwide Colombia

Luz Stella Cárdenas - Fundación Renacer

Mauricio Gaitán - Corporación Punto Visión

Rafael Epiayú - Organización Nacional Indígena de Colombia-ONIC

Luz Stella Álvarez - IAVE Colombia

 

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