Sandra es la Coordinadora de Comunicaciones y Divulgación de Información de la Fundación Bella Flor, organización sin ánimo de lucro que mediante el trabajo voluntario de estudiantes y profesionales de diferentes universidades y sectores, busca promover el bienestar de 100 niños de los barrios Bella Flor y Paraíso en Ciudad Bolívar, Bogotá.
La ternura de los niños le cambió la visión de mundo a esta joven que a sus 24 años alterna sus cursos de Maestría de Economía con dictar clases de Microeconomía en la Universidad de los Andes. Una visita a Bella Flor fue suficiente para involucrarse con esta organización, en la que no sólo aplica sus conocimientos profesionales sino que ofrece todo su amor y dedicación y a cambio recibe algo que considera invaluable: la sonrisa de un niño.
El pasado 16 de julio, Sandra nos contó las vivencias más importantes de su trabajo en la Fundación Bella Flor, las problemáticas de este barrio de Ciudad Bolívar y lo mucho que ha aprendido al tener contacto directo con la comunidad.
Corporación Somos Más: ¿Cómo nace la Fundación Bella Flor?
Sandra Polanía: La Fundación Bella Flor nació hace dos años como un grupo de amigos universitarios voluntarios y se fueron uniendo otras personas que querían trabajar conjunamente. Sin embargo, muchas de estas personas se han ido y los amigos hemos sido los miembros activos de la fundación.
CSM: ¿Qué hecho concreto te motivo como estudiante universitaria a involucrarte con iniciativas sociales como las que desarrolla la Fundación Bella Flor ?
SP: Me motivó el hecho de pensar el impacto que podía dar. Yo llegué a la Fundación por una amiga que conoce a la fundadora de esta organización y fue increíble darme cuenta que lo que hacía una tarde de un sábado, se veía reflejado en la alegría que podía generar en los niños pues notaba inmediatamente un cambio en la actitud de ellos. Además, estaba haciendo algo aparte de estudiar pues siempre he querido ayudar a la gente y antes pensaba que tenía que terminar mis estudios para empezar a ver el impacto de mis acciones. Solamente venir acá a jugar con los niños y hacerlos pasar un buen rato ya era muy bueno, y después enseñarles valores era mucho mejor. Darse cuenta que hay personas que están pendientes de los niños y darles cariño es muy bueno, no solamente para ellos sino para mí también.
CSM: ¿Qué es lo más bonito que te han enseñado los niños vinculados con la Fundación Bella Flor?
SP: Los niños nos demuestran que saben muchas cosas que uno cree que no tienen en cuenta. Muchas veces he hablado con ellos, con los más pequeños y con los grandes, y les pregunto ¿qué piensan sobre la libertad? y tienen una imagen muy clara de esos valores. Saben definir que es el respeto y otros valores, parecería que no tienen consciencia de muchas cosas por no tener un nivel de educación alto. A pesar de todo lo que tienen que enfrentar cada día, tienen clara la esencia de la vida como cualquier otro niño.
CSM: De todas las experiencias que has tenido aquí en el barrio Bella Flor, ¿qué es lo que más te ha impactado?
SP: La primera vez que vine no pude hablar durante toda la tarde, no dije una sola palabra hasta por la noche y mi amiga me dijo que era muy normal que sucediera. En ese momento no teníamos una casa para hacer los talleres de valores y los niños estaban muy mal; algunos no tenían zapatos, tenían problemas de desnutrición y se veía que hacía falta la presencia de alguien que los ayudara en estos problemas. Me impresionó tanto que no lloré inmediatamente, pero si estuve pensando callada todo el día y toda la noche y hasta el otro día dije “quiero estar acá en el barrio Bella Flor.” Ese fué el choque más grande que he tenido. Algo bonito de los de este barrio es la calidad de la gente que te protege, porque saben que estamos aquí para ayudarlos entonces nos tratan muy bien.
CSM: ¿Cuál es la esencia de ser voluntaria?
SP: Aunque no tengo el papel de voluntaria en la Fundación, para mí voluntario es una persona que trabaja sin ningún compromiso formal y trabaja por una causa comprometido con él mismo y no con una institución más arriba. El voluntario trabaja gratis y sacrifica muchas cosas de su familia, la compañía de sus amigos y su tiempo por hacerlo. El voluntariado es simplemente amor a la causa, es una vocación, es algo que nace de uno mismo y depende de uno mismo si lo quiere mantener o no. Esta es la única explicación posible.
CSM: ¿Cuál ha sido el mayor impacto social que ha logrado en la Fundación Bella Flor?
SP: Son cien niños ahora, el año pasado eran 86, a los que les damos educación logrando diferentes tipos de impacto. El primero es que la gente del barrio ya nos conoce como una fundación de tantas que hay aquí, pues trabajamos en conjunto con la comunidad que saben quienes somos y es algo que nosotros nos hemos ganado brindando ayuda a gente que viene acá con muy pocos recursos. Segundo, además que tenemos 85 niños que estudian, comen y están bien de salud y tienen educación en valores, hemos descubierto la sonrisa que hay ahora en los niños en comparación hace dos años. Se ve un cambio en muchos de ellos pues les gusta divertirse, jugar; teniendo en cuenta que muchos niños antes no eran sociales, no trabajaban en equipo y otros se demoraron hasta en comenzar a hablar. En los talleres de la Fundación muchos aprendieron a desarrollar esas habilidades.
CSM: ¿Con cuáles organizaciones trabaja la Fundación Bella Flor?
SP: Siempre estamos en contacto permanente con Colombianitos, con Laudes Infantes y La cigarra.
CSM: ¿Trabajar en equipo con estas fundaciones no tendría mejores resultados?
SP: Sí, pero los canales de comunicación entre instituciones son muy complicados por las agendas de cada una convocarlas a todas es difícil. Cada año, o por lo menos cada seis meses, hablamos con las fundaciones para contarnos como vamos; porque igual hay padres que dicen no tener dinero para la educación pero resulta que son beneficiarios de tres fundaciones. Para solucionar esos problemas de información miramos que niños tienen ya educación y les proporcionamos algo diferente como la alimentación.
CSM: ¿Cómo se financia la Fundación Bella Flor?
SP: El 80% de financiación se obtiene del plan padrinos, patrocinadores en su mayoría colombianos y gente de afuera que nos han conocido y apadrinan un niño. Aparte recibimos donaciones en dinero y especie y nos han dado ropa, juguetes y libros para los niños del barrio Bella Flor.
CSM: ¿Qué relación tiene la Fundación Bella Flor con la empresa privada?
SP: Sí, algunos colegios nos han donado pupitres y dinero. Además, hemos recibido apoyo de empresas como Textilia, Ecopetrol, Industriales de Metalmecánica y la Universidad de los Andes que nos ha ayudado bastante. Particulares nos han ayudado donando mucho dinero, pero esas personas son como tres nada más.
CSM: ¿Cuáles han sido los mayores problemas a los que se ha enfrentado la Fundación?
SP: Uno de los principales problemas que tuvimos que enfrentar fue aprender a manejar esta organización con ensayo y error, perdiendo plata y volviéndolo a intentar. De esta manera nos hemos podido enfocar sobre lo que realmente necesitamos y como podemos hacer las cosas, pero han sido años de mucho trabajo, frustración y de pérdida de muchos miembros también.
CSM: ¿Cómo se puede vincular una persona a la Fundación, que quiera ayudar o apadrinar algún niño?
SP: No importa para lo que sea, la más eficiente es escribir un correo a conectate@bellaflor.org o comunicarse conmigo en el teléfono 3394949 extensión 3409.
CSM: ¿Cómo se pueden vincular los universitarios a la Fundación Bella Flor?
SP: En este momento, tenemos un convenio institucional con la Universidad de los Andes; particularmente con la carrera de Administración y Economía. Las personas que nos colaboran asumen las funciones más afines a su carrera, ya sea en comunicación, salud o en otras áreas en las que puedan ayudarles a los niños con problemas de desnutrición, neuronales, linguísticos, musculares, de desarrollo, entre otros. Son once casos específicos que estamos manejando en este momento y para eso existe un programa que estamos llevando a cabo y se llama “ayuda un colombianito o gran amigo”, en el cual aportas $60.000 exclusivamente para el tratamiento del niño.
CSM: ¿Qué medios de comunicación utilizan para divulgar lo que están haciendo ustedes?
SP: Tenemos la página Web www.bellaflor.org y también folletos que manejamos en las campañas dependiendo de los proyectos que estemos haciendo. Divulgamos campañas por Internet, y por correos electrónicos a todas las personas que conocemos y que nos colaboraron en la Fundación para que estén al tanto de lo que está ocurriendo.
CSM: ¿Cuáles son las proyecciones que tienen en este momento la Fundación, lo que buscan hacer y lograr?
SP: Que sea autosostenible de alguna forma a diez años. A cinco años, tener la sede administrativa de la Fundación porque la casa en la que hacemos los talleres es arrendada y buscamos también tener vínculos con otros comedores comunitarios de la zona para que los niños almuercen todos los días. Queremos tener una ludoteca completa, es decir, una biblioteca infantil que la manejen la mayoría de las madres de los niños, que sea algo de ellos. Nuestro sueño siempre ha sido que la comunidad se haga cargo de la Fundación, que la sigan manteniendo.
*Entrevista realizada el 16 de julio de 2005.
Para mayor información sobre la Fundación Bella Flor visite la página www.bellaflor.org o escriba al correo conectate@bellaflor.org.