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Fotografía: Archivo Somos Más

RAFAEL EPIAYU - ORGANIZACIÓN NACIONAL INDÍGENA DE COLOMBIA - ONIC.

Rafael, indígena Wayuú de La Guajira, es el Coordinador Ejecutivo de Educación de la Organización Nacional Indígena de Colombia -ONIC- que tiene como misión defender y proyectar la identidad, territorio, cultura y autonomía de los 84 pueblos indígenas colombianos. Las afectaciones del desarrollo capitalista indiscriminado, la imposición de políticas estatales en detrimento de los valores culturales, el desconocimiento de los derechos territoriales y culturales integrales, la violencia y genocidio sistemático institucional y de los actores armados contra las etnias, entre otras, han sido algunas de las motivaciones fundamentales de los pueblos indígenas para mantenerse unidos bajo el techo de ésta organización.

Rafael tiene la misión de acompañar casos que ocurren en las comunidades indígenas y reclamar sus derechos ante las instituciones, así como insertar nuevas políticas y modelos de educación que atiendan a la población indígena y que sean coherentes con la realidad cultural colombiana.

 

Este líder indígena piensa que el sistema educativo del gobierno colombiano tiene que considerar una atención especial a las comunidades indígenas que permita garantizar su supervivencia cultural en el tiempo y en el espacio. Un sistema que atienda a la población indígena dentro de esa diversidad cultural colombiana de modo que se reconozcan las diferencias y cada uno pueda implementar su sistema de acuerdo a sus usos y costumbres pero comprendiendo, a la vez, que estamos dentro de un mundo global. Rafael habló con Somos Más sobre este y otros temas que son reivindicados por la ONIC.

 

Corporación Somos Más: Aparte de su origen ¿Qué lo llevó a vincularse a la ONIC y a la causa de los pueblos indígenas?

Rafael Epiayu: Mi vinculación a la ONIC obedece al tratamiento que se viene dando a los pueblos indígenas a nivel regional, en el caso de la Guajira, y a nivel local, en el caso concreto de mi comunidad. La desatención del gobierno nacional y los gobiernos territoriales en cuanto a la implementación de políticas que respeten los usos, costumbres y derechos de los pueblos indígenas, me llevó a vincularme a la organización a partir de 1993, donde a nivel local me integré con el Cabildo Indígena del Resguardo de La Guajira, para que la voz de los indígenas mayores que no entendían el lenguaje del gobierno, pudieran ver en nosotros esos intérpretes y voceros para interlocutar con los gobiernos y que escucharan a toda una comunidad. Esto me permitió, como persona, encontrar esa confianza de la comunidad y que ellos me brindaran la oportunidad de estar en diferentes eventos a nivel regional y también nacional.

 

Todo este aprendizaje me permitió llegar a mi gran sueño que era la ONIC, y en ese espacio poder entender mucho más a nuestros indígenas y transmitirles esa experiencia que se adquiere en la región, poder fortalecer en alguna medida sus organizaciones y aprender mucho de ellos; para podernos entender mucho más en nuestras concepciones como pueblos indígenas, reclamando nuestros derechos y el respeto al territorio común de todos.

 

CSM: ¿Cuál es la misión de la ONIC? 

RE: La misión de la ONIC es la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas en cualquiera de los temas que les afecten y decirle al gobierno que su obligación es consultar con nosotros, en tanto que formamos parte de este país, cuando se quiera adelantar cualquier tipo de acciones en los territorios indígenas. No estamos pidiendo que los recursos naturales no se exploten, sino que las leyes que se adelanten en ese sentido también protejan esos recursos pues de ellos depende la vida en conjunto y esto no es algo sólo importante para los pueblos indígenas sino para todo el país.

 

En estos momentos no existe ningún proceso de consulta con los indígenas, sobre qué propuestas tenemos, por ejemplo, frente a la Ley Forestal o la Ley de Páramo. La Ley Forestal de lo que trata es, en cierta manera, de extinguir los resguardos indígenas que por mucho tiempo hemos luchado para protegerlos. Con esta ley se les quita a los resguardos esa condición de especialidad y se los deja abiertos a la posibilidad de que las multinacionales puedan entrar e implementar sus proyectos. Esos territorios ya no quedan administrados conforme a la ley especial que regula los resguardos indígenas. Todo esto son situaciones que ya no sólo afectan territorialmente a los pueblos indígenas, sino que hay una afectación a la cultura, a nuestro gobierno interno y a toda nuestra forma de vida. 

 

CSM: ¿Cómo se financia la ONIC?

RE: Nuestro sistema de financiación son cooperaciones internacionales a través de la formulación de proyectos específicos que se canalizan a través de esas ONGs; los proyectos se formulan teniendo en cuenta qué políticas o líneas de actuación presentan esas agencias de cooperación. Del gobierno nacional no tenemos ningún tipo de financiación. En estos momentos estamos padeciendo esas crisis de cooperantes y estamos tratando de encontrar nuevos aliados.

 

CSM: En la trayectoria de la ONIC ¿Cuáles han sido las reivindicaciones más importantes que han logrado, ya sea en un área específica o en general, a favor de las comunidades indígenas?

RE: Pienso que el logro más grande que ha tenido nuestro movimiento ha sido la recuperación territorial y esto les ha costado lucha y sangre a los pueblos indígenas. El gran reto es no dejarnos quitar nuevamente esos territorios que nos han costado vidas de dirigentes. Por otro lado, creo que el hecho de que el Estado colombiano haya reconocido en la Constitución Nacional de 1991 que existimos, fue una reivindicación importante para nosotros, como pueblos que somos y que hacemos parte de este Estado. El haber participado en la formulación de esa Constitución marca una pauta en cuanto a los derechos que tenemos y que nos reconocen.

 

CSM: ¿Cuáles cree que son las mayores dificultades que tiene la ONIC para desarrollar su trabajo?

RE: El mayor obstáculo ha sido ponernos de acuerdo con el gobierno pues este no tiene voluntad de formular políticas claras que consideren a los pueblos indígenas como importantes y parte del Estado colombiano. Mientras el gobierno siga formulando políticas verticales en términos de globalización, el movimiento indígena entrará a chocar con ellas pues no consideran nuestro mundo ni nuestro pensamiento. Se avecinan nuevas políticas a nivel macroecónomico donde al gobierno le interesa más negociar los recursos naturales que lo que pueda suceder con el país, su biodiversidad, su ecosistema y con el mismo desarrollo del que ellos hablan.

 

Aunque la Constitución de 1991 marcó un hito importante en la historia democrática del país porque reconoce una serie de derechos para los pueblos indígenas, en la práctica el desarrollo de esa Constitución se ha paralizado. Sólo se ha reglamentado la Constitución en lo que le conviene al Estado como es el manejo de los recursos naturales, la explotación de las minas, incluso el sistema judicial, que no considera la jurisdicción especial indígena. La reclamación nuestra ha sido la autonomía para desarrollar nuestras políticas internas, en el tema del territorio o de la jurisdicción especial indígena.

 

Por otra parte, el gobierno al revocar el carácter colectivo de la acción de tutela, cuando ésta ha sido la herramienta más eficaz para la reclamación de derechos por parte de los indígenas y otros grupos minoritarios, ha provocado que nosotros, los indígenas, no tengamos la posibilidad de reclamar nuestros derechos colectivos. Los pueblos indígenas nos identificamos y nos caracterizamos porque nuestros derechos siempre son colectivos, no son mirados desde el punto de vista personal, hablamos de nuestro territorio, nuestra educación, nuestra salud. Reformar la tutela es violar un derecho que hemos tenido como colectividad y de paso le permite al gobierno crear el mecanismo de tomar decisiones arbitrarias en territorios indígenas.

 

CSM: Entre los proyectos del Área de Educación se encuentra el de la Universidad Indígena, ¿cuál es el propósito de esta Universidad?

RE: Cuando un joven indígena sale de la primaria y va a un bachillerato o cuando entra en la Universidad hay un desprendimiento cultural, pues esas instituciones están ubicadas en zonas urbanas. Además, el sistema de formación, tanto en el bachillerato como en la universidad, busca profesionalizar a las personas para obedecer a una necesidad del mercado. Este indígena una vez formado en la Universidad no va a poder ejercer su profesión cuando vuelva a su comunidad, pues él está formado para entrar en un mundo competitivo. Es un licenciado que se forma desde lo académico, pero no desde el punto de vista del conocimiento indígena para poder enseñar en el sistema educativo indígena. De esta manera no hay esa articulación de la enseñanza entre lo propio y lo formal y entra a haber un desconocimiento de lo propio para poder implementar lo ajeno.

 

La Universidad Indígena pretende formar a nuestros propios jóvenes en nuestro mundo, con nuestro conocimiento, de acuerdo a nuestro contexto y a nuestra visión, formar al joven en lo que produce nuestro medio. No es igual formar a un joven Wayuú que viene del desierto que a un joven indígena que esté en la selva amazónica. Por lo tanto la idea no es formar, por ejemplo, a ingenieros forestales que de cierta manera van ahondar sus conocimientos para destruir los propios medios indígenas, sino formar a jóvenes que tengan la conciencia forestal pero en el sentido positivo de la conservación de sus medios.

 

No estamos ideando la universidad como algo físico, es decir construir infraestructura o tener un pensum académico, sino como la universalidad del pensamiento indígena que cada comunidad indígena sea consciente de su proceso interno y dependiendo de éste entrar a formar y a cualificar a sus personas, que serán las responsables de mantener y transmitir ese conocimiento para que la generación siguiente lo conserve. La propuesta nuestra es que el Ministerio de Educación Nacional convalide ese conocimiento nuestro como algo importante y que quede dentro del sistema de enseñanza nacional pues también hace parte de la ciencia y del conocimiento del país; pero hasta ahora no ha sido posible que el Gobierno lo reconozca en las condiciones que estamos proponiendo nosotros.

 

CSM: ¿Cuáles son las proyecciones que tiene el Área de Educación de la ONIC?

RE: La reclamación nuestra ahora con el gobierno es sentarnos, concertar políticas para construir modelos educativos para la comunidad indígena. Partir de los currículos de los pueblos indígenas para construir otros currículos, los contenidos, la parte pedagógica, entre otros temas. Esto es lo que realmente nosotros queremos como indígenas, un sistema propio adecuado a nuestros usos y costumbres para afianzar lo nuestro y mantener la identidad.

Es necesario que los mismos indígenas nos conozcamos entre nosotros y también a otras culturas diferentes a nosotros. Por eso creamos un sistema de educación intercultural para que todo el mundo conozca otras culturas indígenas y también las de la otra sociedad mayoritaria porque no buscamos  cerrarnos a lo nuestro sino conocer al resto para afianzar lo propio.

 

CSM: Brevemente, ¿cómo valora la trayectoria de la ONIC?

RE: La ONIC como tal y su misión y visión cada día están más acordes con lo que realmente los pueblos indígenas estamos reclamando. La ONIC durante estos 22 años ha hecho un proceso muy fuerte políticamente en el país en cuanto a la visibilización de un conjunto de grupos indígenas. En estos momentos Colombia atraviesa por un momento muy crítico para el movimiento indígena y el papel de la ONIC es persistir para que ese reconocimiento no decaiga.

 

El movimiento indígena se está fortaleciendo, por una parte, creando esa estructura fuerte entre nosotros mismos como organizaciones indígenas, y por otra, generando alianzas estratégicas con otros movimientos y sectores sociales no sólo indígenas pues somos conscientes de que también hay otras causas que son comunes a otros sectores y eso nos permite crear alianzas para reclamar esos derechos comunes; entre ellos el sector campesino o los afrodescendientes.

 

CSM En relación al conflicto armado que enfrenta el país ¿cuál es la situación de los pueblos indígenas actualmente?

RE: Estamos atravesando un momento muy crítico pues el conflicto armado ha desestabilizado a las comunidades indígenas. Estos conflictos se generan en territorios indígenas por intereses de cualquiera de los actores armados o del mismo gobierno. Los enfrentamientos en territorios indígenas generan desplazamientos y a la vez se usan como estrategia para poder desplazar a indígenas de sus comunidades y dejar libre el territorio para poder realizar explotaciones de recursos naturales o implementar megaproyectos. La muerte selectiva de dirigentes indígenas es una estrategia también de desestabilización de la estructura organizativa indígena, de dejar débiles a las organizaciones en cuanto a la reclamación de sus derechos y sistemas de resistencia.

 

Esta situación es el momento más crítico que ha vivido el mundo indígena. Es una guerra que nos deja aislados políticamente al no poder entender qué es lo que es lo que persiguen los actores armados; sin embargo nos involucran en todas las acciones de guerra, asesinatos, saqueos, confinamiento de comunidades entera, y restricción de alimentos. Ante esto, la atención de la ONIC se centra ahora también en la atención humanitaria, en visibilizar esa crisis humanitaria que hay en Colombia. Como el proceso de administrar justicia en Colombia es muy lento, hay muchos casos que quedan en la impunidad y no se considera el sufrimiento que ha padecido la población civil. No hay una reparación a esos daños causados por la actuación militar en la zona, y no sólo para los indígenas, sino para el resto de la sociedad civil colombiana que está padeciendo esta guerra.

 

CSM: La misma población colombiana parece no ser muy consciente de la situación de los pueblos indígenas, ¿qué propuestas cree que serían buenas para concientizar a la población de las problemáticas que atraviesan estas comunidades?

RE: Sí, esto es cierto. Por desconocimiento hay muchas instituciones de distintos niveles que no son conscientes de que Colombia tiene poblaciones indígenas. No hay esa cultura de la información, no hay una difusión real del hecho de que Colombia es un país multiétnico. A través de la participación de la ONIC en los foros y de la creación de redes de comunicación con otras instituciones educativas se ha dado a conocer qué es y por qué está la ONIC; de esta manera buscamos que cada día haya más grupos de personas conscientes de que la lucha indígena no es una lucha caprichosa, sino que obedece a una resistencia de desaparecer en algún momento como cultura.

Por otra parte, hemos tratado de establecer un diálogo con las universidades, dictar foros y conferencias. Esto ha sido muy positivo para nosotros y nos ha permitido abrir las puertas a que jóvenes universitarios se interesen más por el mundo indígena y que puedan expresar la voluntad de colaborar con nosotros. Y lo más importante hacerlos conscientes que nuestra lucha no es una lucha aislada a la población civil colombiana.

 

CSM: Finalmente, ¿En la ONIC, tienen algún tipo de voluntariado o cuentan con estudiantes que hagan práctica social?

RE: En un primer momento quisimos cerrarnos un poco porque al ser una organización política no es tan fácil abrir las puertas a cualquier persona. Actualmente, tenemos las puertas abiertas a diferentes opciones pero siempre teniendo la misma rigurosidad de mirar quien nos apoya. En este momento estamos pidiendo a las universidades estudiantes a partir de cuarto o quinto semestre pero que no vengan sólo a cumplir con las horas requeridas sino que a esas personas las podamos vincular a un proceso mucho más detallado, hacerlos aliados más tiempo. Por otra parte, los indígenas que en este momento se están capacitando también nos pueden apoyar y aportar su labor a la organización.

 

*Entrevista realizada el 1 de septiembre de 2005.


María Cristina Torrado- Observatorio sobre Infancia de la Universidad Nacional

Josebe Zaldumbide Roselli-Alianza por la Juventud

Pilar Ibañez y Miguel RIveros - Fundación Mi Sueño es Colombia

Marta Eugenia Segura - KidSave Colombia

John Alexander Galindo Vega - CINAT

Nora Navas - Fundación CineCultura

Elisabeth Desmazes - Fundación Tíabambi Colseguros

Nicolás Hernández - Corporación Ocasa

Johanna Castañeda Fundación Granahorrar

Carlos Cortés- Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP)

Patricia Ortiz Noguera - Fundea Colombia

Luz Mila Puentes - Fundación Vida por amor a ellos

Marcela Sánchez - Colombia Diversa

Adriana Giraldo – Fundación Ana Restrepo del Corral

Oscar Peñuela - Fundación Sol Púrpura

Olga Lucía Gómez - Fundación País Libre

Gabriel Borrás - Fundación Hope Worlwide Colombia

Luz Stella Cárdenas - Fundación Renacer

Mauricio Gaitán - Corporación Punto Visión

Rafael Epiayú - Organización Nacional Indígena de Colombia-ONIC

 

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