ADRIANA GIRALDO–FUNDACIÓN ANA RESTREPO DEL CORRAL
Adriana es la Directora de la Fundación Ana Restrepo del Corral, institución educativa que ofrece educación y formación integral a 1200 niños de estratos 1 y 2, especialmente, en los niveles de preescolar, básica primaria, básica secundaria y media técnica. Esta Administradora de Empresas del CESA siempre había trabajado en el sector privado hasta que le propusieron dirigir esta organización la cual preside desde el año 2002.
Esta organización fue creada en 1970 por un grupo de exalumnas del Gimnasio Femenino, como una expresión de compromiso social, inspirada en el pensamiento y el testimonio de Doña Ana Restrepo del Corral. Adriana es exalumna de esta institución y cuenta que “en alguna reunión grande de ex-alumnas repartieron unos papelitos diciendo que buscaban a alguien para este cargo que se iba a crear”, y así fue como se postuló y fue elegida como directora.
“Es muy satisfactorio este trabajo, toda la vida estaba acostumbrada a trabajar en empresas privadas y era menos complicado, porque si la empresa estaba bien, los accionistas o un dueño recibían más dinero y si estaba mal pues recibían menos” comenta Adriana. Trabajando en el sector social se ha dado cuenta que los recursos destinados para el beneficio de esta fundación educativa son muy reducidos, pese a que son una organización autosostenible: “Es muy duro porque trabajar sin plata y con muchas necesidades es terrible”, afirma Adriana.
Esta institución con 37 años de trayectoria nació con el fin de “Procurar la formación como personas y la educación, en los aspectos ético, social, cívico, científico, artístico y técnico, a los niños, niñas y jóvenes de escasos recursos económicos con el fin de que accedan con éxito a la Educación Superior y al sector productivo, para que sean ciudadanos respetuosos, críticos y participativos en su medio social y laboral”.
Educación y formación integral
El colegio de esta organización, ubicado en los cerros orientales al norte de Bogotá, atiende a 1.200 niños de escasos recursos desde preescolar hasta grado once. Sus estudiantes aparte de graduarse como bachilleres tienen la opción de especializarse en tres ramas de media técnica con un alto nivel académico. Además, la Fundación brinda el servicio de refrigerio para los más pequeños y en general vela por el bienestar integral de alimentación y salud pues ofrece a sus alumnos el servicio de odontología, psicología, fonoaudiología y terapia ocupacional
En esta institución educativa tienen dos esquemas de pago: uno en el que los niños están subsidiados por Secretaría de Educación; y otro en el que no. Los que no tienen subsidio pagan directamente a la institución una pensión y una cuota de alimentación, “porque nosotros no somos de la filosofía de que todo hay que dárselo gratis al niño ni a la familia porque eso no trae nada bueno en la vida. Ellos tienen que valorar lo que están recibiendo”, expresa Adriana.
“Si yo cobrara lo que debería no necesitaría de todas estas otras fuentes alternas de consecución de recursos. Sería un colegio privado y ya. Es clarísimo que lo que el colegio genera es un déficit brutal a lo largo del año, razón por la cual yo tengo que buscar fuentes de financiación diferentes para que la obra sea viable”, enfatiza.
Negocios autosostenibles con visión social
La Fundación Ana Restrepo del Corral no cuenta con los recursos económicos necesarios para prestar todos estos servicios a los niños. Concientes del alto impacto social de su labor y gracias a la asesoría de Compartamos con Colombia han diseñado una línea de negocios para gestar un modelo autosostenible y competitivo que ha logrado un amplio reconocimiento por sus productos y servicios de calidad.
Una de las empresas sociales de la Fundación presta los servicios de alquiler de menajes: carpas, vajillas (nacional, importadas), cubiertería, cristal, mesas y tablones; todo lo necesario para hacer eventos empresariales y sociales. Esta tiene una gran trayectoria en el mercado y fue certificada con la ISO de Icontec. Para Adriana este es un negocio muy bien estructurado y genera recursos importantes para el sostenimiento de la organización.
Por otro lado, tienen una lavandería industrial que empezó hace muchos años sólo para suplir las necesidades de la mantelería del negocio de menaje. Con el tiempo esta ha tomado fuerza y hoy en día atienden a: clubes, restaurantes y hoteles.
A su vez, en la Fundación tienen un taller de confecciones en el cual realizan una doble labor social porque aparte de generar ingresos a la organización sus empleadas son madres cabeza de familia. “En su mayoría son mamás de los niños de aquí de la Fundación, las cuales a lo largo del tiempo se han venido capacitando y hoy en día son unas expertas en confecciones. A ellas se les ha brindado la oportunidad no sólo de vincularse laboralmente con la organización, sino de enseñarles un medio de vida y de sostenibilidad para que cuando no estén trabajando acá sepan desenvolverse en la vida”. Este negocio se ha especializado en la línea de uniformes de colegio (privados en su mayoría) y dotación liviana, dotación empresas, impulsadoras, todo lo que no sea overoles de trabajo pesado.
En la Fundación, explica Adriana, saben que tienen que ser autosostenibles a largo plazo por todo lo que ofrece la entidad. Es por eso que han gestionado estas fuentes de ingresos de modo que no tengan que depender de las donaciones y la financiación privada solamente. Adriana cuenta que por la solidez de sus empresas, los logros y la trayectoria de la institución, la gente la ve como una organización fuerte, grande y sobretodo que no necesita nada; “esto es una desventaja frente a otras que están empezando porque, por el contrario, necesitamos mucho más. Las personas, los niños, los empleados y la comunidad cada vez nos piden más y tenemos que darle mucho más”, afirma la Directora.
Aparte de estos recursos, esta organización social recibe donaciones en dinero y especie pues pertenece a Conexión Colombia. Para esto ha tenido que tener un largo proceso, primero trabajó con Compartamos con Colombia que estuvo realizando un estudio de dos años dentro de la institución para el mejoramiento y fortalecimiento institucional de la misma. Este estudio avala y garantiza la transparencia de la procedencia y el manejo de los recursos financieros y en especie.
Plan Padrino, becas y donaciones
Gracias al Plan Padrino Educativo, muchas personas han apadrinado niños a los que les subsidian la educación a lo largo del año. En el caso del Plan Padrino Completo este cubre la parte escolar más el bienestar integral. Por otro lado, existe un producto para el Apoyo al Bienestar Integral.
“Nosotros nos enorgullecemos por tener un buen nivel académico, no solamente nos preocupamos porque: bueno salieron estos niños de bachilleres y ya”. Por esta razón, tienen convenios con muchas universidades que les dan la opción de elegir niños que realmente tengan buen nivel académico para que estudien las carreras que ofrecen como becas.
“Muchísimos niños han tenido la oportunidad de ir a la universidad gracias a nosotros, por las becas que les hemos conseguido”, comenta con una expresión de orgullo y satisfacción por su labor. Precisamente una de las contadoras del colegio, estudió allí desde pequeña y gracias a las gestiones de la organización se ganó una beca para estudiar Contaduría Pública en el Politécnico Gran Colombiano; hoy que ya es una profesional agradece profundamente a la organización todo lo que ha logrado gracias a que ha estado vinculada desde temprana edad.
Alianzas de la Fundación
Específicamente, con el proyecto que tienen del taller de confecciones lograron hacer un convenio con una fundación nueva: “llegaron una vez las personas que manejan la Fundación Santa Isabel que atiende a niñas en riesgo de ser prostituidas. Como ellos acogen a las niñas en un hogar, vinieron y nos conocieron y querían montar un taller de confecciones, enseñarles a hacer algo, a coser y realmente que pudiera ser una fuente de recursos para la fundación”.
En Ana Restrepo del Corral les brindaron toda la asesoría necesaria para el montaje de este taller, el tipo de maquinaria que inicialmente deberían utilizar y toda la capacitación técnica:“(...) cuando uno no tiene ni idea del tema, como nos pasó a nosotros es importante recibir asesoría; este negocio nació un día cuando aquí llegó una donación de unas máquinas de coser, entre unos costales y una de las voluntarias dijo: a mí me gusta la costura, pues miremos a ver qué hacemos con esto. Entonces, montaron las máquinas, las organizaron y empezaron a ver como enseñarles a las mamás y todo eso y hoy en día es el Taller de Confecciones”.
“Cuando ya tenían las niñas, nos mandaban acá a capacitación, entonces fue muy chévere porque les pudimos ayudar. Ellas venían a trabajar acá y cuando ya tenían todos los conocimientos y la capacitación se fueron a trabajar a su propio taller”, afirma Adriana.
Hoy en día siguen trabajando con esta organización -que hasta ahora se está gestando- pero a nivel de taller satélite en caso que la fundación lo requiera. Cuando tienen una temporada alta con mucho volumen de trabajo, le mandan trabajos a la Fundación Santa Isabel porque ya conocen la calidad de su manufactura, ya que ellos mismos los entrenaron. Eso es una garantía para ellos y así terminan ayudando indirectamente a otras niñas que realmente lo necesitan.
Proyecciones de la Fundación
En cuanto al futuro de la organización, en este momento lo que buscan es seguir con la misma línea de acción y de negocios, fortalecerla antes de adquirir más compromisos con otros proyectos. Quieren ser fuertes y los mejores en lo que hacen impulsando proyectos creativos para su organización. “Salen proyectos adicionales, finalmente después de mucho tiempo, los niños lograron tener una emisora interna de la Fundación pues para ellos es una cosa muy importante y más porque les da mucho vuelo. Hay convenios con diferentes colegios y emisoras, es como un valor agregado que le sirve mucho a los niños”.
*Entrevista realizada el 7 de abril de 2006.