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Red de protección a la Infancia
 
Fotografía: Archivo Somos Más

JULIANA CASTRO-FUNDACIÓN VIDA NUEVA

Juliana Castro* es beneficiaria de la Fundación Vida Nueva, organización con diez años de trayectoria que brinda oportunidades de desarrollo integral a la mujer prostituida y a su familia. Aunque no ejerció la prostitución, vivió el calvario de la drogadicción y la delincuencia. Gracias a ésta organización pudo rehabilitarse y ahora trabaja como secretaria y sueña con convertirse en una gran abogada.

 

"Hasta los 15 años viví con mi mamá y mi papá en una clase social buena. Me fui de la casa cuando me di cuenta de que mi mamá era mi madrastra; además, mi papá ya estaba en una etapa en la que me maltrataba mucho. Así que decidí vivir sola, empecé a trabajar de una forma muy sana en almacenes de calzado pero quise conocer a mi verdadera madre; así que, me fui a Cali a averiguar por ella. Fue allí donde descubrí que era una mujer muy pobre, de estrato 1, que vivía en el Barrio Obrero de Cali y se sostenía lavando carros."

 

"Mi madrastra tenía tres hijos cada uno de un papá distinto y conocí a todos menos al mayor que vivía en Medellín. Yo creía que como era drogadicto y ladrón iba a ser un indigente, pero era un hombre muy atractivo y simpático. Duré con él nueve años y medio y de él tuve tres hijos, un niño de 9 años, una niña de 8 años y un bebe de año y medio; él robaba bancos y fue el que me enseñó a trabajar; pero me salí de eso porque estaba embarazada y era muy duro. Me daba absolutamente todo materialmente hasta que empezó a caer en la cárcel. Entonces ya me tocaba ir a visitarlo y si no tenía dinero pues me tocaba poner en práctica todo lo que me enseñó. Conocí las drogas porque cuando yo iba a bailar con él, él me daba a probar pero me decía que sólo con él las probara pero que no las consumiera porque era malo. Conocí todas las drogas marihuana, perico, ácidos, diferentes clases de pastas pero no me gustó ninguna."

 

"Yo conocí a Norita (la Directora de la Fundación Vida Nueva) y ella siempre pensó que yo era una niña tan inteligente y juiciosa queno debería estar robando y viviendo en las calles."

 

"El papá de mis hijos murió hace 10 meses de un tiro en la cabeza. Norita supo que yo había quedado desprotegida con mis tres hijos y me convenció de que no siguiera con esa vida. Yo nunca ejercí la prostitución pero robé. La verdad ya estaba cansada porque cuando uno roba, sabe que tiene un pie en la cárcel y otro en el hospital y que la persona a la que uno va a robar por defenderse lo puede matar."

"Siempre he estudiado. A pesar de que robaba empecé a hacer una carrera técnica en sistemas y cuando conocí al papá de mis hijos terminé el bachillerato. Con él empecé a hacer la carrera técnica y el año pasado,el 19 de diciembre, me gradué. Ahora comencé a estudiar contaduría sistemática. Yo sigo progresando académicamente."

 

"Cambié totalmente cuando llegué a la Fundación Vida Nueva pues era muy agresiva y estaba a la defensiva. Estaba acostumbrada a contestar con golpes y con un revolver en la mano. Cuando llegué acá me hablaban pasito, con mucho amor y me acariciaban. Aquí aprendí a querer, a sanar todo lo que había vivido porque uno en las calles se llena de resentimiento y rabia. Aprendí a perdonarme y a perdonar por tanto maltrato que recibí pues el papá de mis niños me maltrataba mucho, me dominaba, me manipulaba.

 

"Yo les puedo decir a quienes tienen ese estilo de vida, que si ya saben que están haciendo algo malo que tomen la decisión de manera definitiva de cambiar. Decir “voy a cambiar” y pidan el auxilio, que dejen el orgullo y el ego a un lado. Muchas veces, cuando el esposo se muere o queda definitivamente en la cárcel, la mujer prefiere prostituirse a involucrase en los robos. He tenido varias compañeras que para que no las metan en la cárcel o las maten prefieren vender su cuerpo; a ellas les digo que se valoren, que uno no necesita de un hombre para salir adelante. Después de que uno tenga vida y salud es el esfuerzo y el empuje de uno el que lo ayuda. Es bonito decir que los hijos de uno estudian, están sanos, vestidos, con techo y alimento por el esfuerzo personal; porque yo quise salir adelante y no porque un hombre me lo dio."

 

"Ahora que soy diferente, que tengo una vida nueva, sueño con tener la casa para mis hijos, con que ellos se hagan universitarios y empresarios. Quiero hacer mi carrera de derecho para ayudar y defender a las personas pero correctamente. Al estar aquí en la Fundación, mi corazón es más social y amoroso para ayudar a mis propias compañeras."

 

"Hace tres años estuve en la cárcel. Después decidí no volver a hacer cosas malas y dedicarme a una vida sana. A las raíces y a la esencia, que es en realidad la mía, la que me enseñaron mis papás. Gracias a Dios y a la Fundación Vida Nueva estoy juiciosa trabajando, estudiando y superándome, sin necesidad ni deseo de volver a estar en la calle."

 

*Testimonio realizado el 19 de enero de 2005.

El nombre ha sido cambiado a solicitud de la entrevistada.

 

Cindy Vannessa Parra - FUNDEA Colombia (Fundación Embarazada Adolescente)

María Helena Cabezas - Fundación Granahorrar

Diana Ballesteros - Fundación Solidaridad por Colombia

Aldair Avila Vergara - YMCA -ACJ Bogotá

Carlos Gutiérrez - COTECOL

Giovanni Peña - Fundación Entre Libros y Lectores

Milena Torres* - Fundación CRAN

Jorge Yebrail - Fundación Sol Púrpura

Ana María Martínez - COCOMACIA

Lina Fernanda González - Fundación Puiqui

John Giraldo - Colectivo Objetores de Conciencia

Luz Elda Pérez - Un Techo para mi País Colombia

Juan David Cubides - Fundación Bella Flor

Raquelina Flores - Fundación Disparando Cámaras para la paz

Ilán Kava Franklin - Donarsindesembolsar

Daniel Buriticá - RECOJO

Juliana Castro* - Fundación Vida Nueva

Mayerly Sánchez - Visión Mundial

Eduard Martínez - Corporación El Colegio del Cuerpo

Luis Alberto Granada - Niños de los Andes

 

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